Norrköping: Calendario de actividades en el mes de septiembre

Una serie de actividades tendrán lugar durante el mes septiembre, también conocido como “el mes de la patria” en Chile, en la ciudad de Norrköping. La programación contiene teatro, canto, baile, charlas y documentales para lo comunidad latinoamericana y también para el público sueco.

Latino Teater presentará su obra “Víctor Jara, una guitarra no un fusil”, en su local ubicado en Trädgårdsgatan 20, el sábado 14 a las 18 horas. Esta pieza teatral, que anteriormente ha sido puesta en escena tanto en sueco como en español, está basada en la investigación y libreto del dramaturgo y director Néstor Córdova Adaro. Trata sobre los momentos que el cantautor vive después del golpe militar.

El historiador Fernando Camacho Padilla ofrecerá la conferencia “A 40 años del golpe militar en Chile: Derechos humanos, solidaridad y exilio”, en la Biblioteca de Hageby, el 18 de septiembre a las 18 horas. En este evento, se trataran los aspectos políticos, sociales y económicos que tuvo la caída del gobierno de Salvador Allende, la relación de Suecia con los exiliados chilenos en tiempos de dictadura y su integración a la vida social en este país. Fernando Camacho Padilla también presentará su libro “Una vida para Chile. La solidaridad y la comunidad chilena en Suecia 1970-2010”.

La Asociación Cultural Víctor Jara de Norrköping, también ha organizado una serie de actividades bajo el nombre de “Miradas a la historia chilena”. Esta programación cuenta con documentales sobre Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda. También se realizará un acto de homenaje a los caídos tras el golpe de estado en Chile y se celebrarán las fiestas patrias chilenas. El calendario de actividades es el siguiente:

– Muestra del documental ”Salvador Allende” (en castellano, subtitulado en inglés), el miércoles 4 septiembre a las 18 horas, en el local de la Asociación Cultural Víctor Jara, ubicado en Gamla Övägen 7B.

– Conmemoración de los 40 años del Golpe Militar en Chile, con la participación de Rodrigo Maureira, cantautor chileno, quien realizará un tributo a Víctor Jara. También harán presentaciones el grupo de dansa Suyakuy y el Grupo Caporales San Simón. Este acto se realizará el domingo 8 de septiembre a las 17.30 horas, en el Lilla teater cuya dirección es Repslagaregatan 9-11.

– Documental ”Santiago, la ciudad violada”. Este documental fue el primero hecho por un equipo televisivo sueco. Contiene entrevistas a Joan Jara, al embajador sueco Harald Edelstam e imágenes del funeral de Pablo Neruda (en castellano y en sueco). La muestra es el miércoles 11 de septiembre, a las 18 horas en el local de la Asociación Cultural Víctor Jara.

– Documental ”El derecho de vivir en paz” (en castellano, subtitulado en inglés) que trata sobre Víctor Jara, sus comienzos, su carrera como director teatral y folclorista, y también sobre su trágico final, el lunes 16 de septiembre, 18 horas, en el local de la Asociación Cultural Víctor Jara.

– Celebración de la fiestas patrias chilenas con la Fonda “El gallo colorao” y la presencia del cantautor Rodrigo Maureira, el miércoles 18 de septiembre a las 17 horas, en el local de la Asociación Cultural Víctor Jara.

– Documental sobre Neruda, en conmemoración de los 40 años de la muerte del poeta (en castellano, subtitulada en sueco), el lunes 23 de septiembre a las 18 horas, en el local de la Asociación Cultural Víctor Jara.

– En el marco de las actividades de la “Noche Cultural” de Norrköping, la Asociación Cultural Víctor Jara tendrá abierto su local a partir de las 15 en adelante. Se contará con la participación del cantautor Rodrigo Maureira y se ofrecerá comidas y dulces chilenos.

/RD

Tocopilla en el mapa del vacío

De las pocas pertenencias que Manuela llevaba en su viaje a Suecia, la única de la que aún tiene recuerdo, tras casi treinta años de radicada en el país nórdico, era un diccionario enciclopédico. Fueron sus abuelos quienes la convencieron de llevarse uno, tal vez por el presagio que sintieron de que su nieta jamás volvería, tal como su hijo – tío de Manuela – que ya residía en aquellas tierras desde 1975.

Durante el viaje en avión junto a su madre – el primero que hacía en su joven existencia – tras soltar los miedos del despegue, se sacó de la boca la goma de mascar que evitó se le taparan los oídos, desabrochó el cinturón, se paró a buscar su bolso de mano del cual sacó su diccionario y se reacomodó con soltura en el asiento en que su espalda y trasero estuvieron nerviosamente pegados unos segundos antes. Manuela se entretuvo un rato buscando palabras extrañas y revisando sus significados. Cuando el juego le terminó por aburrir, empezó a mirar los mapas que están en las páginas finales. El mapamundi, le hizo tomar consciencia del largo viaje que estaba haciendo. Más adelante abrió un mapa de Chile. Lo examinó y descubrió que su Tocopilla natal no estaba presente. Luego pidió una regla a una azafata, después puso la regla encima del mapa y concluyó que, en los 3.7 centímetros de vacío entre Iquique y Antofagasta que representaban a escala más de quinientos kilómetros, todo su mundo era cartográficamente igual a nada.

Aturdida en su ánimo, Manuela pronto se durmió profundamente y soñó con el diablo en el vacuo cartográfico que tanto le había impactado. No fue una pesadilla satanizante, sino más bien una exploración onírica. Cuando despertó tras las voces que anunciaron la pronta llegada al aeropuerto de París, ya había olvidado los miedos que tuvo al principio de su viaje y recordó su sueño con extraña claridad. Pronto dedujo que el diablo aparecido en su hondo dormir no era más que el símbolo de uno de los significados asociados a Tocopilla: Rincón del diablo. Poco antes de aterrizar, miró hacia afuera a través de la ventanilla que tenía a su izquierda y vio paisajes verdes de diferentes matices. Pensó en los vinos franceses y se le ocurrió que la mayoría eran plantaciones de vid. Apenas ya estaba nuevamente en los aires el avión que ahora partía a Estocolmo, Manuela se sumió nuevamente en sus sueños. Soñó con su Tocopilla vista desde arriba. No vio plantaciones de ningún tipo. Lo más cercano al verde que percibió fue el color turquesa de la mar.

Manuela se radicó en Suecia, aprendió el idioma, retomó sus estudios, la adolescencia en este lejano país le presentó mundos nuevos, en resumen, rearmó su vida. La única pieza extraviada era la de su ciudad de origen, lo que le produjo una gran inseguridad. Nunca sintió la necesidad de hablar o de dar explicaciones sobre Tocopilla, y cada vez que le preguntaban de dónde era, siempre respondió lacónicamente: “de Chile”. Pero en su juventud sintió el incontrolable impulso de rellenar ese mundo vacío que coloreó con lecturas y conversaciones. Leyó sobre Luis Emilio Recabarren y las mancomunales, leyó sobre Tocopilla en el tiempo de la Ley Maldita, leyó a Tocopilla en el “Canto General”, en “Norte Grande” y en “La Reina Isabel cantaba rancheras”, escuchó canciones sobre Tocopilla, supo de Alejandro Jodorowski, escuchó a su madre hablar de Andrés Pérez y a su tío sobre don Víctor Contreras Tapia, leyó y escuchó historias sobre la Tocopilla de la Unidad Popular y sus tragedias tras el golpe militar. Manuela conoció a muchas nuevas personas, algunas le ayudaron a delinear la ausencia cartográfica que la aquejaba, otras no hicieron más que confirmarle que aquel vacío también existía en los mapas mentales de muchos de sus compatriotas.

Con los años, Manuela empezó a trabajar, formó familia y empezó a sentirse como una mujer realizada. Pero en algún recodo de sus pensamientos persistía la imagen del mapa que vio en su primer viaje a este país, por lo que continuó buscando en sus propios recuerdos e imaginación, las herramientas para recrear ese mundo que las nubes del tiempo habían empezado a borrar, acostumbrándola a la idea de que era hija de la nada.

Llegó 2013 – el año después del fin del mundo anunciado por los mayas – y Tocopilla abrió los ojos, recuperó sus calles, su cielo, sus cerros, su mar, en fin, bebió de los frutos prohibidos de su propio conocimiento, de sus propias necesidades y de sus propias historias, y se decidió a dibujar su futuro sin importarle el Edén cartógrafico del cual había sido expulsada. Manuela, por su parte, hizo lo mismo. Se alumbraron sus extraviados recuerdos que orgullosa contó a sus hijos y sintió que su felicidad, antes estancada, por fin se había expandido.

Rodrigo Durán Alfaro

CARTA A MI TOCOPILLA TORTURADA

No.

Ni se marchita la esperanza ni flaquea la lucha.

Hay que entrar en el hogar del tocopillano, sentarse a la mesa de las obreras y los obreros … para escuchar. Para volver a entender que por ese hogar ni justicia, ni distribución de la riqueza, ni trabajo social ni el cumplimiento de las promesas han llegado.

Y no ha llegado porque estemos a muchos kilómetros de distancia o porque el dinero se lo haya tragado el Chupacabras. No. Sabemos que no…

Hay que gritar y publicar – a todo pulmón- que no ha llegado únicamente porque no ha habido voluntad política.

Nuestras calles envejecen. El estuco, la piedrilla y los colores están en un exilio capitalino insoportable y prepotente. Mientras nuestras calles y playas proletarias, se extinguen bajo el yugo dictador de la mentira política.

Y mientras eso acontece cada minuto de cada insoportable día, nuestros proyectos se confunden perdidos en la papelería burocrática de la ineficacia gubernamental, nuestros niños patean polvo en una plaza destartalada. Ensuciando sus patas de provinciano guacho en el alquitrán infame de la codicia neoliberal.

Tocopilla llora su existencia a medias, reclama su justo salario, su sobreentendido acuerdo entre gobierno centralista y nuestra existencia barata de quien sobra en este gran banquete chileno de “crecimiento económico”.

No, ni se marchita la esperanza ni flaquea la lucha.
Nuestra lágrima negra emerge con ese grito de socorro profundo que flamea en mi bandera oscura de traición, dolor, escasez y vergüenza.

Tocopilla, la triste, sigue triste, amamantando a medias nuestro puerto a medias, en un asfalto a medias que se sigue negando a albergar al ciudadano de los jureles, al ciudadano de la energía, al pescador y al minero; al ciudadano de este rincón… que vuelve a ser el Rincón del Diablo para los ojos del más acaudalado.

No. La lucha no para. Continúa.
Y aunque nos arrasen con tanques y aguas militarizadas o nos llueva el chorro fecal de sus fuerzas especiales, el grito renacerá una y otra vez, porque no es la primera vez que los tocopillanos nos ponenos de pie para denunciar y exigir lo que nos corresponde.

Tanto terremoto, aluviones, inundaciones, playas cerradas, liceos enclenques, hospitales ausentes y tantos muertos en nuestra memoria, nos ha transformado en un puerto que sí sabe alzar la voz mientras el imbécil de siempre sigue atontado frente a la tele bruta con su única neurona polifuncional de reallity show.

Abrazos solidarios a nuestro alcalde. Ilustre… hoy más que nunca.

Antonio Toño Jerez
Dramaturgo y pedagogo teatral tocopillano