Nuevas elecciones en Suecia

El Primer Ministro sueco y líder socialdemócrata Stefan Löfvén anunció esta semana que el 29 de diciembre llamará oficialmente a nuevas elecciones para el 22 de marzo del próximo año, crisis política que no se daba desde 1958.

El anuncio se realizó tras la decisión de los ”Sverigedemokraterna”, Demócratas de Suecia, de no apoyar el presupuesto que propuso el gobierno para llevar a cabo su mandato, es decir, no se cuenta con el apoyo parlamentario necesario para aprobar los dineros que financien el programa de gobierno compuesto por la Socialdemocracia y el ”Miljöpartiet”, Partido del Medio Ambiente.

Los 4 partidos de la Alianza de derecha ya habían declarado anteriormente que no apoyarían este presupuesto e incluso presentaron un presupuesto económico alternativo, argumentando un claro giro a la izquierda del programa del gobierno actual, principalmente, por dos razones: una es que se ataca directamente al fin de lucro en el sistema educacional y de salud; la otra razón tiene que ver con el anuncio de alza del impuesto a la riqueza. Esta medida supone un intento de atacar el incremento de las diferencias de ingresos de las clases sociales durante los gobiernos anteriores de tendencia derechista.

Las nuevas elecciones serán, por lo tanto, anunciadas oficialmente antes de fin de año en caso de mantenerse la actual situación en que el gobierno tampoco acepta el presupuesto de la derecha apoyado por el partido ultraderechista ”Sverigedemokraterna”.

Nuevo escenario político sueco

Tras las elecciones al Riksdag (Parlamento sueco) de 2014 celebradas el 14 de septiembre de diciembre pasado, hubo un cambio de gobierno liderado por el bloque rojiverde compuesto por el Partido Socialdemócrata y el Partido del Medio Ambiente.

Pero el hecho que el bloque rojiverde haya obtenido más votos que el bloque de derecha, no significó que se haya alcanzado la mayoría en el parlamento para formar un gobierno, es decir, no se obtuvo el mínimo de 175 escaños de los 349 que hay en total, en otras palabras, más del 50 por ciento de apoyo parlamentario. De acuerdo a una costumbre en la política sueca, se acordó entregar el mandato de gobierno al partido más grande, es decir, a la Socialdemocracia.

Pero las grandes novedades de este nuevo escenario político fueron que no se incluyó al ”Vänsterpartiet”, el Partido de Izquierda, en el gobierno, con cuyos votos tampoco se alcanza la mayoría en el parlamento sueco. Por otra parte, se fortaleció el poder político de ”Sverigedemokraterna” Demócratas de Suecia, constituyéndose como la tercera fuerza política. Otro de los efectos de las elecciones fue que el anterior Ministro de Estado Fredrik Reinfeldt dimitió como líder de la Alianza de derecha.

La actual situación – tras los intentos fallidos del Primer Ministro Stefan Löfvén de llegar a acuerdos con los partidos de la Alianza de derecha – tiene a dos bloques políticos opuestos cuyas posiciones han favorecido la política xenófoba de los Demócratas de Suecia, partido de ultraderecha, cuyo objetivo político único es terminar con la inmigración. De hecho, el líder reemplazante de este partido, Mattias Karlsson declaró que unas nuevas votaciones serían ”un referéndum a favor o en contra de la inmigración”.

/RD